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KHManiacs Todo sobre Kingdom Hearts 2 & 3, Chain of Memories, 358/2 Days, Birth by Sleep, Coded y lo que rodea a KH en español [Square Enix]
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Sefirot
Great Heartless


Registrado: 24 May 2004 Mensajes: 411 Promedio por Día: 0.25
Hombre

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Publicado: 28 Jun 2006 2:38 am
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TRAS EL EXAMEN
El barco llega a Balamb y Squall, Selphie y Zell salen en primer lugar. Luego los sigue Seifer.
- Al fin. – dice Seifer. En ese instante entrar en el puerto Viento y Trueno.
- ¿Qué tal ha ido? – pregunta Trueno.
- No han hecho más que darme problemas. – dice Seifer refiriendose a Squall y Zell. – Es duro ser jefe de un equipo.
- ¿Ileso? – pregunta Viento a lo que Seifer asiente con la cabeza.
- ¡Buen trabajo, chicos! – dice Quistis contenta, saliendo de la embarcación. – Estáis libres hasta el anochecer. Entonces tenéis que volver al ‘jardín’. Romped filas.
Seifer, Viento y Trueno se marchan los primeros. Cuando Squall, Zell y Selphie comienzan a alejarse se ve al coche amarillo y verde alejarse.
- ¡Ey...! ¿Otra vez lo mismo? ¡Este tío va a su bola! – estalla Zell.
- Tendremos que ir andando. – dice Squall.
Salen del puerto caminando y al girar ven un gran edificio con un cartel que pone hotel. Los tres se miran y saben que a unos kilómetros se encuentra el ‘jardín’ y pueden dormir gratis, pero el camino puede ser peligroso y están bastante cansados. Por eso entran en el interior y piden una habitación. Luego salen del hotel y continúan para salir de la ciudad, cuando se encuentran con un hombre sentado en un banco que dice:
- ¡Hombre, Zell! ¿Qué tal te va?
- A mi siempre me va bien. – contesta Zell.
- ¿Irás a visitar a tu madre? Ya veras que alegría le da... – concluye el hombre
Zell guía a los demás hacia su casa. La segunda puerta de la calle principal. Al entrar Zell grita:
- ¡Hola mamá!
- ¿Zell? ¡Qué sorpresa! ¿Estos son tus amigos? – pregunta la madre de Zell y este asiente.
- Esta es mi casa. Cuidadito con lo que hacéis o tocáis, tíos. – dice Zell.
La casa de Zell consta de tres salas en la planta baja y las habitaciones en la planta alta. Pero Zell no les deja subir. En la planta baja se encuentra la cocina, en la que esta la madre de Zell, una entrada con una percha y unos muebles con libros y teléfono. En la sala del interior hay mas estanterías, muebles y mesas llenas de libros, de una televisión y revistas.
Luego abandonan la ciudad y van andando hasta el ‘jardín’ y en lugar de seguir la carretera, que es el camino más seguro, pero a la vez el más largo, van campo a través. Al llegar a la entrada del ‘jardín’ se separan.
- ¡AHH! – grita Zell. - ¡Por fin hemos llegado!
- ¡Que bien, que bien! – dice Selphie.
- Bueno... Ahora queda esperar el resultado. – dice Zell. – Hasta luego, Squall.
- Hasta luego. – dice Selphie.
Squall sale corriendo y va hasta el vestíbulo donde se encuentra con Shu, Quistis y el director Kramer.
- Misión cumplida. – comienza Shu. – Un trabajo bien hecho, ¿eh?
- Y todos los aspirantes están a salvo, ¿verdad? – dice el director.
- Aunque no sabíamos que el objetivo real del ejercito de Galbadia era la Torre de Transmisión. – continua Shu.
- Acabamos de recibir un aviso del gobierno de Dollet. El ejercito de Galbadia ha aceptado retirarse bajo la condición de que se mantenga la torre en condición de transmisión. – explica Kramer.
- Bueno... de todas maneras lo importante es que el ejercito de Galbadia se ha retirado. Si hubieran resistido un poco más habríamos ganado más dinero. Lástima. – dice Shu. - ¡Oh, Squall! – dice al verlo. – No has estado nada mal.
- Es mi mejor alumno, pero es poco social. – dice contenta Quistis. – Squall, quédate por aquí cerca. Pronto anunciaran los resultados.
Squall se aleja por el pasillo de la derecha y se encuentra con Seifer.
- ¿Te has enterado de lo de la Torre de Transmisión de Dollet? – dice enfadado Seifer. – Si no hubieran dado la orden de retirada ahora seríamos héroes para la gente de Dollet.
- ¿Qué dices? – pregunta Quistis mientras se acerca a donde esta Seifer, le acompaña Shu. - ¡Si lo único que buscabas era pelea!
- ¿Cómo puede decir eso Instructora Trepe? ¡Así se me quitan las ganas de estudiar! – comienza Seifer. – Aunque pensándolo bien, una instructora del tres al cuarto no lo entendería.
- Seifer, te has pasado. Tendrás que responsabilizarte por haber alejado al equipo B de la zona asignada. – dice Shu.
- ¿No sabes que la responsabilidad de un comandante consiste en tomar las medidas adecuadas en cada situación? – se justifica Seifer.
- ¿Comandante? ¡Si ni siquiera has podido llegar a Seed! – suelta Shu.
Seifer se queda completamente abatido y Shu se despide con un gesto. En ese momento llega el director Kramer.
- Seifer. – comienza el director. – Serás castigado por tu irresponsabilidad. Es una medida necesaria para mantener la disciplina de la academia. Aunque en cierto modo entiendo porque has actuado así. No quiero que os convirtáis en simples mercenarios. No quiero que obedezcáis ordenes automáticamente. Quiero que... – un profesor del ‘jardín’ aparece allí
- Director Kramer, ya es hora de volver a su despacho. – dice el profesor.
- ¡Eh! Bueno. ¡Hasta luego chicos! – se despide el profesor.
Squall se aleja camino a su habitación, pero en el camino suena el sistema de megafonía:
- Todos los aspirantes de Seed que se hayan examinado hoy deben dirigirse al pasillo que se encuentra delante del aula del nivel 2. Repito. Todos los aspirantes de Seed que se hayan examinado hoy deben dirigirse al pasillo que se encuentra delante del aula del nivel 2.
Squall va al ascensor. Sube al nivel 2 y en el pasillo se encuentra a otros alumnos. Tras un rato de dar vueltas en el pasillo y hablar con otros compañeros, llega al pasillo un profesor del ‘jardín’. Nombra a Zell y a Squall y asegura que son los únicos que han aprobado el examen.
Poco después Zell y Squall están en el despacho de director Kramer que se encuentra en el tercer piso. Tiene buenas vistas y esta ricamente decorado. Con mesas en los laterales y un gran asiento en el centro. Allí, aparte de los recién llegados esta Selphie y otro chico de pelo negro.
- Estos son los cuatro alumnos que han aprobado el examen de Seed en la convocatoria de hoy. – dice el profesor del ‘jardín’.
- En primer lugar. – comienza Kramer. - ¡Enhorabuena! Como miembros de la unidad Seed, a partir de ahora, se os encomendarán misiones por todo el mundo. El ‘jardín’ da Balamb está orgulloso de presentare al mundo a los Seeds, nuestra formidable unidad de guerreros especializados. Los Seed son inigualables en combate. Sin embargo ese es solo un aspecto de sus actividades. Cuando llegue el momento... – sigue el director, pero en ese momento le interrumpe el profesor.
- Director. Es casi la hora de la reunión. Sea breve, por favor. – luego se vuelve a los nuevos Seed. – Los Seed sois un bien muy valioso para el ‘jardín’. Su valor y su reputación depende de cada uno de vosotros, por eso debéis esforzaros al máximo. – se vuelve a mirar al director. – Eso es lo que usted quería decir, ¿no es así, señor director? Estas son vuestras calificaciones y rangos.
El director Kramer comienza a acercarse a cada uno de los alumnos, a cada uno les entrega un diploma y les susurra a algo. Comienza por Selphie:
- Espero con ansias el festival estudiantil. – luego se acerca al chico de pelo negro. – Hazlo lo mejor que puedes aunque no llames la atención. – pasa a Zell. – Te vendría bien un poco de aplomo. – y acaba por Squall. – Por fin un Seed especialista en el sable-pistola.
- Aquí damos por finalizada la ceremonia de entrega de los certificados de Seed. – dice el profesor.
Todos abandonan el despacho del director y se dirigen al nivel 2 donde los demás alumnos les esperan. Seifer comienza a aplaudir y el resto le imitan.
Más tarde Squall se encuentra en su cuarto y se pone el traje de gala: unas botas negras, un pantalón del mismo color y una chaqueta también negra, cuyos bordes en la parte de abajo y cerca de los botones. Las hombreras eran azules y los puños de las mangas tenían dos franjas amarillas y una roja.. Llevaba una cadena de metal entorno al cuello.
A la salida de la habitación se encuentra con Selphie y se dirigen los dos a la fiesta. Una vez allí se separan y Squall acaba solo apoyado en una pared. al pasar cerca una camarera coge una copa y en ese momento escucha la voz de Zell:
- ¡Hey, hola Squall! - y se planta delante de Squall. - ¡Cómo mola! ¡Ya somos Seed! - se limpia la mano en el pantalón y la extiende hacia Squall. - ¡Chocala! - Squall gira la cabeza a la derecha y bebe de la copa. - ¡Vaya, Seed o no Seed veo que sigues siendo el mismo! Que le vamos a hacer. - y se encoge de hombros. Vale. Nos vemos. - y Zell se aleja. Squall escucha la voz de Selphie:
- ¡Zell, Zell! ¿Por qué no te apuntas conmigo al Comité Organizador del Festival Estudiantil?
- Eh... Acabo de acordarme de que tengo algo que hacer. Ha... Hasta luego. - se excusa Zell.
- ¡Vaya! ¡Ah, Squall! - y Selphie aparece delante de Squall. ¿Quieres formar parte del Comité Organizador del Festival Estudiantil? Puedes ayudar cuando tengas tiempo libre. ¡Porfa, Porfa!
- Vale. Está bien, me apunto. – Squall acepta por que empieza a conocer a Selphie y no pararía nunca de insistir si se negaba.
- ¿En serio? – pregunta sorprendida. - ¡Yupi, yupi! – da saltos de alegría. – a partir de ahora estaremos ocupados con las misiones de Seed, pero tendremos que encontrar un jequecito para el festival. ¡Hasta luego!
En lo alto de la sala el techo es de cristal por eso se puede ver reflejada la gigantesca Luna y pasa una estrella fugaz. En ese momento Squall baja la vista ve a una chica de largo cabello negro y ojos oscuros, lleva un corto vestido blanco con una tira de brillantes enganchada en el cuello. Ella también baja la cabeza y ve a Squall, sonríe y alza un dedo, Squall contesta inclinando la cabeza hacia un lado. La chica se pone en movimiento y si dirige hacia él.
- Eres el más guapo de todos. – dice al pararse delante de Squall. - ¿Bailamos? – Squall gira la cabeza hacia un lado y bebe de su copa. – A ver si lo adivino... solo bailas con las chicas que te gustan. En ese caso... ¡Mírame! – dice haciendo que Squall gire la cabeza hacia ella. – Caerás bajo mi poder hipnótico... – y estira una mano hacia Squall. – Te gusto... Te gusto mucho, mucho... ¿No funciona? – pregunta inclinándose hacia delante.
- ...No sé bailar. – contesta Squall.
- Yo te enseño. – dice la chica. – No te preocupes. Estoy buscando a alguien y no pienso bailar sola.
La chica tira de Squall y pasan entre las parejas que están bailando. Se paran aproximadamente en el centro. Coge la mano derecha de Squall y la pone en su espalda y agarra la mano izquierda de él con la suya y comienzan a moverse, Squall lo hace torpemente hasta que se tropieza e intenta salir de la pista, pero ella lo retiene. Y vuelve a colocar las manos de Squall en el lugar adecuado. Vuelven a empezar a bailar con mayor éxito, hasta que ella intenta complicarlo estirando el brazo de Squall, alejándolo de ella y luego tirando para que vuelva a ella, pero Squall pierde el compás y choca contra la chica que a su vez choca con otra pareja, que se queja por el golpe y ella les saca la lengua. Poco depuse Squall ya ha cogido el ritmo y bailan como las otras parejas el vals. Se separan y giran entorno a si mismos y entorno al centro de la pista. Ella tiende su brazo y Squall la coge de la mano, ella gira hasta apoyar su espalda en el pecho de Squall, luego se gira y están frente a frente cogiéndose las manos elevadas a la altura de los hombros de Squall, ya que es más alto que la chica, y se miran a los ojos. La intensidad de las luces de la sala disminuye y en el cielo estallan fuegos artificiales. Ambos levantan la cabeza para verlos y al bajarlas la chica mira por encima del hombro de Squall. Se separa de él disculpándose y se aleja.
Squall ha salido a tomar el aire aun balcón y Quistis se acerca lentamente.
- Lo has hecho muy bien en el examen... y en la pista de baile. – dice Quistis.
- Gracias. – dice Squall y tras un rato de silencio añade. – ¿Algo más?
- ¡Bailas con una desconocida y no quieres estar conmigo ni cinco minutos! – suelta enfadada Quistis.
- Lo siento... pero tu eres una instructora y yo un alumno. Es muy incomodo cuando estas al lado de un profesor y nadie dice nada. – dice Squall como excusa.
- Es cierto. Yo también era así. – y tras una breve pausa añade. - ¡Ah, me olvidaba! Tengo una misión para ti. Tenemos que ir juntos al Rincón Secreto. Es el lugar donde los alumnos se reúnen para hablar por la noche. Esta detrás de la Zona de Entrenamiento. – concluye Quistis.
- ¿Para qué tenemos que ir allí? ¿Vamos a decirles a todos que tendrían que estar en la cama? – se burla Squall. – Ni hablar, yo no soy un policía. Para eso esta el Comité Disciplinario.
- Ve a cambiarte. Nos encontramos delante de la Zona de Entrenamiento. Esta es mi última orden. – dice Quistis.
Squall resignado pone rumbo a su habitación por el camino piensa:
¿Qué me cambie y vaya a la Zona de Entrenamiento? ¿Para qué?
Squall va a su habitación, se pone su ropa habitual y se dirige a la Zona de Entrenamiento. Los demás pasillos que llevan a distintas zonas del ‘jardín’ están vigilados por profesores que no permiten el paso. Al llegar al pasillo se encuentra con Quistis.
- ¡Oye, Squall! ¿Has luchado con el Arqueosaurio en la Zona de entrenamiento? – pregunta Quistis.
- ¿Con el qué?
- El Arqueosaurio. Es un rival muy duro, pero es posible derrotarlo si usas un enlace de estado. El enlace de estado, como recordaras, en igual al enlace elemental, solo que utilizas una magia que provoca estados alterados en el individuo, en lugar de magia elemental. ¿Entendido? El Arqueosaurio es débil a un ataque de sueño, así que enlaza la magia Morfeo al ataque de estado. Vamos al Rincón Secreto. Está al fondo de la Zona de Entrenamiento.
Los dos entran en la Zona de Entrenamiento que tiene el aspecto de una jungla, mientras se mueven por ella se enfrentan a una especie de plantas carnívoras que se sostienen sobre cuatro finas patas y unas cuatro ramas con una enorme hoja marrón para golpearles. Esos usan sus armas y magias Piro para derrotarlas. También se cruzan con un gigantesco dinosaurio de color marrón oscura con rayas negras parecidas a las de un tigre y dos pequeños cuernos en lo alto de la cabeza.
- Es un Arqueosaurio. Es un enemigo muy poderoso, a veces es mejor huir. – dice Quistis.
Pero Squall desenfunda su sable-pistola y no se rinde hasta vencer al Arqueosaurio, cosa que les lleva mucho tiempo debido a la enorme vitalidad que tiene y a su resistencia. Únicamente los G. F. le dañan, sobre todo Shiva, al igual que la magia Hielo.
Finalmente encuentran los pilares caídas y la puerta que lleva a la Zona Secreta, que no es más que una plataforma metálica con barandilla. Allí un chico y una chica conversan en voz baja y otra pareja esta sentada en el suelo muy juntos. Squall y Quistis se van a la barandilla y se apoyan en ella, desde allí ven el edificio principal del ‘jardín’ iluminado con sus luces.
- Hacia mucho tiempo que no venía aquí. – dice Quistis y un silencio se instala entre ellos. - ¿Qué hora es? – pregunta.
- Medianoche. – contesta Squall.
- ¿Ya? – dice Quistis mientras se apoya más en la barandilla. Luego se alza y dice. – A partir de este momento ya no soy instructora, solo soy un Seed... como tú. – A lo mejor nos toca trabajar juntos. – dice mirando a Squall.
- ¿Ah, si? – dice desinteresadamente el chico.
- ¿No vas a decir nada más? – pregunta Quistis.
- ¿Ya te has decidido verdad? No hay nada que hacer. – son las palabras de Squall.
- Me han dicho que no soy una buena instructora, que me faltan dotes de líder. – dice enfadada. – A los 15 era Seed, a los 17 me saqué el título de instructora. Hace solo un año... ¿En que me habré equivocado? – Squall gira la cabeza a otro lado. – He hecho todo lo que he podido. – se gira hacia Squall y al ver su espalda dice. - ¿Me estás escuchando?
- ¿Cómo? ¿Aún no has terminado? – suelta Squall. – No me gusta hablar de esas cosas. ¿Cómo voy a opinar de los problemas de otros?
- ¡No te estoy pidiendo tu opinión, solo quiero que me escuches! – casi grita Quistis.
- Entonces mejor que hables a la pared. – dice Squall tranquilamente.
- ¡No hay veces en las que necesitas compartir tus sentimientos con otras personas! – vuelve a gritar Quistis.
- Cada uno tiene que cuidar de si mismo. – es el razonamiento de Squall. – No quiero cargar con los problemas de otros. – y se marcha del Rincón Secreto.
- Ahora veo porque me han dicho que he fracasado como instructora. Tal vez tienen razón... – y sale detrás de Squall.
Mientras se dirigen a la salida de la Zona de Entrenamiento escuchan un grito y aceleran el paso. Llegan justo a la entrada y ven a una chica: lleva una falda blanca larga, una camiseta de tirantes azul y unas largas cintas de tela verde anudadas a cada muñeca. Delante de ella hay un monstruo con el cuerpo de un lagarto: cuatro patas y cola, que vuela erguido con las alas de una avispa. La chica los llama por sus nombres mientras que el monstruo se lanza a por ellos. Al igual que pasara con el Arqueosaurio, sufre mucho daño con la magia Hielo, por eso Quistis la usa mientras que Squall utiliza a Shiva.
Tras la batalla dos chicos vestidos con trajes marrones claro, más oscuros en las hombreras y cintas en el pelo del mismo color, saltan y se posan cerca de la chica. Uno se agacha y dice a la chica:
- Este lugar es muy peligroso. Vámonos. – la chica asiente.
La ayudan a levantarse y se marchan, la chica mira a Squall cuando pasa a su lado pero no dice nada. Solo Quistis abre la boca cuando se han marchado:
- ¿Quién era?
Squall y Quistis salen de la zona de entrenamiento y en el pasillo de entrada se detienen.
- Squall, no pienses en ir siempre a lo tuyo. No estas solo en el mundo. – dice Quistis y justo después se marcha.
- Ah, no. ¿Quién lo dice? – se dice a si mismo Squall en voz alta.
Según abandona el pasillo toma el camino derecha a los dormitorios. Al llegar al pasillo Zell le espera de mal genio. Le regaña por andar danzando por el ‘jardín’ y le indica que ahora tiene una nueva habitación para el solo por ser Seed. Squall se dirige hacia el lugar donde le ha indicado Zell sin despedirse. Allí encuentras sus cosas y se mete directamente a la cama. _________________
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1571 Promedio por Día: 1.16
Ubicación: FanZone
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Publicado: 28 Jun 2006 10:51 am
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Segun parece, hablar con Squall es como hablar con las pareces, je.
Muy bueno. a lucha contra el dino un poco corta, pero así estta bien.
Continualo  _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”.
¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
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Salvo
Shadow Ball


Registrado: 19 Apr 2006 Mensajes: 239 Promedio por Día: 0.25
Ubicación: Mi kasaaa!!
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Publicado: 29 Jun 2006 5:34 pm
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Muy bueno!!! _________________
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Sefirot
Great Heartless


Registrado: 24 May 2004 Mensajes: 411 Promedio por Día: 0.25
Hombre

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Publicado: 04 Sep 2006 1:10 pm
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PRIMERA MISIÓN
Se despierta al escuchar como alguien llama a la puerta:
- ¡Squall! Nuestra primera misión. Debemos dirigirnos a la entrada del ‘jardín’. – dice la voz de Selphie.
Squall se levanta, se pone su ropa y se dirige a la entrada del ‘jardín’. Una vez que pasa la caseta de la entrada ve al director Kramer, a Selphie, que llevaba un vestido amarillo algo oscuro de una sola pieza, con los delgados tirantes que dejaban ver todos sus hombros y acababa en una falda antes de las rodillas, y a un profesor.
- Falta un minuto... – comienza a decir el profesor cuando escuchan un grito de júbilo. Ven acercarse a Zell en su patín volador. Lleva un pantalón pirata azul, una chaqueta de cuero de mangas cortas negra y roja y una camiseta roja. Las botas son de militar, también negras.
- He llegado a tiempo. – dice Zell lanzando un suspiro, saltando de su patín y pegándole un golpe con el pie para cogerlo con una mano.
- Los patines voladores están prohibidos en el ‘jardín’. – dice el profesor volviéndose hacia Zell. - ¿Lo has olvidado?
- Lo siento... pero son prácticos. Podrían sernos útiles en alguna misión de los Seeds.
- Nosotros decidiremos si son útiles o no. – coge el patín y dice. – Queda confiscado. – otro profesor se acerca y se lo entrega. – Comprendo que sois Seeds, pero también sois alumnos del ‘jardín’ y justamente por eso tenéis que dar ejemplo a los demás alumnos obedeciendo las normas. ¿Queda claro? – tras estas palabras da la espalda a Zell, este se burla de él, y se acerca al lugar donde se encuentra el director Kramer.
- Ha llegado la hora de la primera misión. Tenéis que ir a Timber. Vuestra misión consiste en ayudar a una organización del lugar. Un miembro de la organización se pondrá en contacto con vosotros en la estación de Timber. – dice el director.
- Se acercarán a vosotros y os dirá: “El bosque de Timber ha cambiado mucho. ¿Verdad?” Vosotros debéis responder: “Pero todavía quedan búhos”. Es la contraseña. – dice el profesor.
- A partir de ese momento seguid las ordenes de la organización. – dice Kramer.
- ¿Vamos solo nosotros tres? – dice Zell.
- Así es. – contesta el profesor. – Hemos aceptado la misión por un precio muy bajo. Normalmente hubiéramos rechazado, pero...
- Venga menos charla. – interrumpe el director. – Squall, tú serás el jefe del equipo. Estoy seguro de que puedo confiar en tu criterio. Zell y Selphie serán el resto del equipo. Ayudar a Squall en todo lo que haga falta para que la misión tenga éxito. – Zell y Selphie comienzan a andar. El director Kramer se acerca a Squall y le dice. – Me olvidaba de darte esto. Es un objeto maldito , pero quizá si lo usa alguien con la fuerza suficiente será de gran ayuda.
Tras eso abandonan el ‘jardín’ y en el camino a Balamb, Squall investiga el objeto, se trata de una lámpara antigua, como la de un genio. Squall la observa y encogiéndose de hombros la frota. En ese instante todo se vuelve oscuro, pero no es que se haya oscurecido el lugar sino que se han trasladado a otro lugar. Ante ellos flota una especie de demonio rojo y negro con alas:
- ¿Quién ha osado a despertarme?
Y el demonio les ataca con una magia llamada ultragravedad que les debilita demasiado. Deciden usar magia cura entre ellos y luego se lanzan ala ataque mezclando ataques físicos, magias y G. F. Finalmente acaban venciéndole.
- Mi sueño a debido oxidarme. Iré contigo. - Se trataba de un G. F. que recibe el nombre de Diablo.
Continúan el camino hasta Balamb y allí se dirigen a la estación de tener. Compran un billete para Timber que cuesta 3000 gils. Y van al anden y entran en el tren.
- Este tren es chulísimo. – dice Zell. – Menudo pedazo de tren intercontinental. Incluso tiene un túnel submarino para ir a Timber. – pues resulta que Balamb, el ‘jardín’ y la Caverna de las Llamas se encuentran en un pequeño continente. – Mola, ¿eh? – pregunta mirando a Squall que se encuentra a la entrada del vagón.
- Supongo que sí. – contesta este.
- Ya veo que no interesa. – dice desmotivado Zell. – Por cierto, Squall, necesitamos el billete para poder entrar en los compartimentos.
Squall se acerca a la puerta y pone el billete delante de una pantalla de cristal que hay al lado de la puerta que da al pasillo de los compartimentos.
- Billete confirmado. Cerradura abierta. – dice una voz metálica.
- Voy a echar un vistazo. – dice Selphie que hasta entonces se asomaba por una ventanilla en el lado opuesto a la puerta por la que habían entrado.
- ¡Vamos, Squall! – dice Zell cruzando detrás de Selphie.
Entran en el pasillo que está más iluminado que la entrado, Selphie se asoma por una ventana que ha abierto. Zell mira a una puerta y se sorprende:
- ¡Un compartimiento privado para los Seed! – Zell se acerca y la puerta se abre, al ver su interior, suelta. - ¡Genial! ¡Qué pasada! – y entra dentro. Squall mira a Selphie que parece canturrear algo sobre los trenes y entra en el interior del compartimiento.
Es una sala bastante amplia con un gran sofá, estanterías y dos literas.
- Es una pasada, tío. – dice Zell pegando saltos sentado en el sofá.
- Me alegro que te guste. – dice en tono neutro Squall.
- Hay hasta revistas y todo. – Zell da a Squall una revista llamada Hocicos 1, se la guarda sin saber muy bien que hacer. – Esto es genial, merece la pena ser Seed. Hey, Squall, ¿sabes algo sobre Timber?
- No demasiado. – contesta Squall.
- Lo suponía. Deje que te cuente. Timber era un pacífico país cubierto de bosques. Pero hace 18 años fue invadido por Galbadia. Timber fue derrotado y desde entonces esta bajo el control de Galbadia. Se ve que hay muchos grupos de resistencia, unos grandes y otros pequeños. – explica Zell.
- ¿Y...? – suelta Squall.
- ¡Ya está! – explota Zell.
- Gracias, sabelotodo. – dice Squall.
- De nada, tío. – dice más alegre Zell.
En ese instante entre Selphie como arrastrándose.
- Me siento rara... – dice la chica
- Si estás cansada será mejor que descanses un rato. – dice Squall.
- Tengo mucho sueño. – dice Selphie.
- ¿Te encuentras bien? – pregunta Squall.
Selphie se tumba en un lado del sofá, encogida. Zell se incorpora sobresaltado:
- ¿Eh? Me pasa algo... Me siento raro... Ohhhh. – y Zell se cae y acaba sentado con los brazos estirados, apoyados en el respaldo del sofá y la cabeza hacia arriba.
- ¿Qué os pasa? – pregunta ya asustado Squall. - ¡Ugh! ... ¿Qué...? – se desmaya y acaba en el suelo. _________________
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Sefirot
Great Heartless


Registrado: 24 May 2004 Mensajes: 411 Promedio por Día: 0.25
Hombre

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Publicado: 04 Sep 2006 1:15 pm
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UN SUEÑO MUY EXTRAÑO
Todo se vuelve oscuro y de repente se ve a tres hombres vestidos con el traje azul de los soldados de Galbadia, están en un bosque.
- Laguna, ¿Estás seguro que es por aquí? – pregunta un hombre negro con el pelo como en trenzas, al que va a la cabeza, un hombre con el pelo negro largo.
- ¿Eh? ¿Qué...? ¿Qué ha pasado...? – dice Laguna, el del pelo negro largo.
- ¿Otra vez? – pregunta el tercero, un hombre más alto y más gordo que lleva un pañuelo cubriéndole el pelo.
Los tres siguen un camino por el bosque, por el camino se encuentran una serie de monstruos. Laguna ataca con una metralleta. El hombre negro lleva dos cuchillo largos, parece que solo son las hojas del cuchillo. Y el tercero lleva una especie de arpón gigantesco que parece una ancla de barco modificada, por su tamaño, pero es un arpón.
- ¡Hey! Se supone que veníamos a hacerle la guerra a Timber, ¿no? – dice el más gordo.
- Exacto. Me pregunto porque tenemos que perder el tiempo con estos animales. – dice el negro.
- Hombre..., bueno..., pues... – dice Laguna. – Kiros. – dice mirando al hombre negro. – Ward. – dice mirando al más alto.
- ¿Te has vuelto a equivocar de camino? – pregunta Kiros.
- De todos modos, volvamos a casa. ¡Deling, allá vamos! – grita Laguna y sale corriendo, tras él Kiros.
- ¡E...espera Laguna! – grita Ward mientras sale corriendo tras ellos.
Continúan por el camino, continúan peleando y Laguna se ve tan acorralado que lanza una granada, salta y se engancha con una cuerda a lo alto de un árbol y dispara ráfagas de su metralleta desde lo alto. Al final del camino encuentran un vehículo blindado a cuatro ruedas con el que llegan a una ciudad.
- ¡Oye! ¿No vas a dejar el coche en mitad de la calle? – pregunta Ward.
- Tranqui, tranqui. – dice Laguna como respuesta. – Venga, ¿vamos a tomar algo?
- No has venido aquí para beber. – regaña Kiros. - ¡Tienes una misión que cumplir!
- Lo mismo el alcohol le ayuda en lo que tiene que hacer. – se burla Ward.
- Kiros, Ward, colegas. Vosotros me malinterpretáis. Yo solo quiero pasar un buen rato hablando y bebiendo con vosotros. – dice Laguna.
Se ponen en marcha mientras se oyen frenazos y pitidos a su espalda. Continúan caminando por la calle mientras un vehículo pasa cerca de ellos ya que van por todo el medio. Llegan hasta un edificio con un gran letrero: ‘Hotel Galbadia’. Entran en su interior y bajan una planta, allí se encuentran otros miembros del ejercito con sus trajes azules y rojos. Una muchacha con un chaleco azul celeste se acerca y les pregunta:
- ¿Su mesa de siempre, señores?
Laguna se queda en blanco durante largo tiempo produciéndose un silencio incómodo.
- ¿Qué te pasa? – preguntan al unísono Kiros y Ward que están a su espalda.
- Siento algo extraño, como una presencia. – dice Laguna.
- Ahora que lo dices... – dice Kiros. – Yo también siento algo, como voces en la cabeza. Desde que nos íbamos de Timber.
- A mí me pasa lo mismo. – interviene Ward. – Será cosa del cansancio. – los tres se encogen de hombros y Laguna vuelve hacia la muchacha:
- Si, por favor. La mesa de siempre.
La chica les dirige allí y los tres piden para beber ‘lo de siempre’. Luego ven que una chica con un vestido rojo, sin mangas, sino una serie de tirante cruzados y con una larga falda sin apenas vuelo, llega y se dirige al escenario que hay al lado de las escaleras y se sienta en el piano. Se pone a tocar. Kiros y Ward comienzan a burlarse de Laguna porque saben que le gusta y le retan a que se acerque a decirle algo. Laguna más que arto se acerca al escenario, pero al hacerlo le da un calambre y se da la vuelta hacia la mesa para recibir más burlas de sus compañeros. Pero de repente se levantan los dos y se marchan. Laguna se levanta para preguntarles que es lo que pasa cuando oye la voz de una mujer en su espalda:
- ¿Puedo sentarme?
Laguna se gira y ve a la pianista, a Julia.
- Si... siéntate. – dice Laguna.
- ¿Qué tal la pierna? – pregunta Julia.
- ¡Ah! Bien, no es nada. Me da calambres cuando me pongo nervioso. – contesta Laguna.
- ¿Te pongo nervioso? – pregunta sonriendo Julia. Laguna no sabe que decir y Julia le susurra.
- ¿Quieres venir a mi cuarto? Tengo una habitación en el hotel.
- ¿A tú cuarto? – también susurra Laguna.
- Si, aquí no podemos hablar. – y señala hacia donde se acaba la mesa. Laguna alza la vista y ve que todo el mundo los esta observando, incluso la camarera, la chica del chaleco azul celeste. – Piénsatelo. – concluye Julia.
Julia se levante y sube la escalera de caracol que comunica con la planta baja del hotel. Laguna le da vueltas a lo que va a hacer mientras oye en su cabeza palabras que deben de venir de otra menta ya que se están metiendo con su forma de actuar y pensar. Finalmente decide aceptar la invitación y sube a recepción y pregunta al recepcionista por la habitación de Julia, el recepcionista pone una cara pícara mientras que le promete llevarle a la habitación de Julia.
Minutos más tarde Laguna se encuentra en la habitación de Julia, tiene dos camas con colchas de color rosa, una mesita, en la que hay una serie de papelas y revistas, con dos sillas; y un escritorio con otra silla. Cada cama tiene su mesilla con su lámpara.
- Gracias por venir. – dice Julia.
- No, no, no... Gracias por invitarme. – dice Laguna.
- Siéntate. – dice Julia. Laguna tranquilamente se sienta en una de las camas y mira a Julia. Luego una idea pasa por su cabeza y se levanta rápidamente para acercarse a la mesita que está al fondo de la habitación, al lado de la ventana. Julia se ría y Laguna se detiene y se da la vuelta. Llega hasta ella. – ¿Ya te vas? Pero si no hemos hablado nada.
- No, no es eso. Es que estoy un poco nervioso. Soy un gran admirador tuyo. – dice Laguna.
- ¿Por eso vienes a verme tocas a menudo? – pregunta Julia.
- ¿Te has dado cuenta? – pregunta sorprendido Laguna.
- Siempre me miras sonriendo. Me gusta tus ojos, aunque ahora parece que estas un poco asustado. No te preocupes, no voy a comerte , solo quiero hablar y mirarte a los ojos. – luego se dirige al escritorio. - ¿Te gustaría tomar algo? ¿Una copa de vino?
- ¡Estoy soñando! – dice Laguna.
La imagen parece oscurecerse y al aclararse aparecen de nuevo Laguna y Julia en la misma habitación. Laguna esta hablando:
- No me gusta mucho ser soldado... es una buena manera para viajar y conocer mundo. Además Kiros y Ward siempre están conmigo. Nos lo pasamos muy bien. Son buenos tipos. ¿No quieres vayamos algún día todos juntos a tomar algo?... ¿De qué estaba hablando? ¡Ah, sí! Cuando deje el ejercito haré de periodista. Le contaré a la gente todo lo que he visto y oído en mis viajes. El otro día me publicaron un artículo en el rincón de lectores de una revista. Me puse tan contento... Me produjo una gran alegría.
- ¡Qué bien! – dice Julia.
- Sí, y por eso... Vaya, solo hablo yo. Cuéntame algo. ¿Cuál es tú sueño? – pregunta Laguna.
- Me gustaría cantar. – dice Julia mientras mira por la ventana. – No solo tocar el piano, también cantar.
- ¿Sí? ¡Cómo me gustaría oírte! – dice Laguna.
- Pero no puedo, las letras no se me dan bien. – dice Julia. - ¿Sabes? Gracias a ti se me ha ocurrido una idea para una canción. Las cosas que has mostrado. Cuando estabas herido, triste, preocupado... Podía leerlo en tu cara, en tus ojos... Me has mostrado algo sobre lo que puedo escribir una canción.
- Vaya... es un sueño. – dice Laguna mientras Julia se acerca a él.
- No es un sueño. – dice Julia cogiendo las manos de Laguna. - ¿verdad? – en ese instante suenan unos golpes en la puerta y se oye la voz de Kiros:
- ¡Laguna! Nuevas ordenes. Tenemos que presentarnos en la Residencia Presidencial. ¡YA!
- ¿Volveremos a vernos? – pregunta Julia mientras Laguna se acerca a la puerta.
- ¡Por supuesto! Tengo que venir a oírte cantar.
La oscuridad regresa de nuevo. _________________
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Sefirot
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Publicado: 04 Sep 2006 1:23 pm
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MISIÓN. TIMBER Y LOS BUHOS DEL BOSQUE
Mientras se comienza a aclarar resuena una voz metálica:
- Próxima estación: Timber.
Squall se despierta y se levanta, ve que Selphie y Zell están también de pie.
- ¿Nos hemos dormido todos? – pregunta Squall.
- ¿Quizá alguien lanzó gas somnífero? Hay mucha peña que no puede ni ver a los Seed.
- ¿Nos falta algo? ¿Algún herido? – pregunta Selphie.
- No, Creo que no... – se atreve a decir Squall.
- ¡Menos mal! – exclama Selphie aliviada. Yo estoy bien. He tenido un sueño muy chulo. – Squall piensa que el suyo ha sido una pesadilla en la que aparecía un estúpido. – Laguna era tan majo.
- ¿Laguna? – dice sorprendido Zell. – En i sueño también había un Laguna. ¿Era un soldado de Galbadia verdad? – pregunta mirando a Selphie.
- Laguna, Kiros y Ward. – dice Squall.
- ¿Cómo? Exactamente igual. – dice Zell mirando a Squall. - ¿Cómo es posible?
- No le debemos dar más vueltas. – tercia Selphie. – Mejor nos concentramos en la misión.
- De momento vamos a dejarlo. Se lo comunicaremos al director cuando volvamos al ‘jardín’. – dice Squall como jefe.
- En breves instantes nos detendremos en la estación de Timber. – dice la voz metálica.
- ¡Ya llegamos! Tengo ganas de entrar en acción. – dice Zell.
- Si. Yo también. – dice Selphie.
El tren se detiene en un andén. Squall, Zell y Selphie bajan del tren y esperan a que se vaya. Luego echan un vistazo. Timber es una ciudad gris. La escalera por la que bajan es gris, el suelo tiene adoquines grises, incluso las barandillas son grises. Según bajan un chico les con pantalones piratas marrones, camisa grande amarilla y gorra azul les dice:
- El bosque de Timber ha cambiado mucho, ¿verdad? – a lo que Squall contesta.
- Pero todavía quedan búhos. – el chico se acerca a ellos y dice:
- Bienvenidoz a Timber. Zeguizme, por favor. – el chico termina de bajar las escaleras y los espera junto a otro pequeño anden en el que esta escrito: ‘Galbadia’. Todos se han dado cuenta de que tiene un cierto defecto al hablar, cecea y de forma muy marcada. Llegan a su altura y suben al anden. Llega una máquina de tren muy moderna de color amarillo y suben a ella. Al entrar y ponerse en marcha les recibe un muchacho de pantalones piratas azules, camisa verde y pelo negro.
- ¿Vosotros sois los Seed? Yo soy Zone, el líder de los Búhos del Bosque. – dice el chico que los recibe.
- Yo soy Squall, el jefe del equipo. Este es Zell y ella es Selphie. – dice Squall. - ¿Qué debemos hacer nosotros?
- Tranquilo que no hay tanta prisa. Te presentaré a mis compañeros. Ya conoces a Watts. Solo falta nuestra ‘princesa’. – dice Zone.
- La ‘princeza’ ezta durmiendo la ziezta. – dice Watts.
- ¿Todavía? – dice sorprendido Zone. – Squall, ¿me harías el favor de ir a llamarla? Es subiendo las escaleras, la última puerta a la izquierda.
- ¿Es que nos habéis contratado para hacer recados? – pregunta indignado Squall.
- No, no te enfades. – dice Zone retrocediendo.
- Espero que sea la última orden de esta naturaleza. – dice Squall mientras que recibe apoyo de Zell y Selphie ya que los Seeds no existen para hacer eso.
Squall sigue el camino que le han indicado y entra en una habitación decorada con tonos rojos y rosados, tiene una mesa marrón llena de papeles revueltos y anotados por todas partes, en medio hay una alfombra circular de varios colores. Sobre una cama ve a una chica de pelo negro, pantalones negros hasta las rodillas; una especie de top también negro; sobre el pantalón una falda corta azul celeste; una chaqueta sin mangas que cubría el top, larga por la parte de abajo, también era azul celeste. A su espalda se dibujaban dos alas blancas. Azul celeste también era una prenda que llevaba desde las muñecas hasta el codo. En el brazo izquierdo llevaba atado un lazo negro. Botas también negras. Squall carraspea y la chica se levanta desperezándose y mira a Squall fijamente igual que hace él. Los dos se han reconocido.
- Ah... tú... aquella noche en el baile. Si estabas allí... quiere decir... que eres Seed. – dice ella.
- Soy el jefe del equipo. Traigo a otros dos conmigo. – dice Squall.
- ¡Biiien! – grita la chica saltando al cuello de Squall. - ¡Al fin habéis llegado! – sigue gritando mientras da una vuelta alrededor de Squall colgada de su cuello.
- ¿Tanto te alegra? – pregunta Squall una vez que he conseguido soltarse de ella.
- ¿Qué si me alegra? Hacia tiempo que se lo venía pidiendo al ‘jardín’. Pero no nos tomaban en serio. ¡Que bien que hablara con el director Kramer! – sigue hablando igual de contenta.
- Ya veo. ¿A quien buscabas en el baile era el director Kramer? – pregunta Squall.
- No, no... ¿conoces a Seifer? – pregunta ella.
- Si... – la expresión de Squall cambia, se cruza de brazos y mira para otro lado.
- Yo le conocía de antes y él me presentó al señor Kramer. ¡Qué buena persona es vuestro director! Nuestro grupo es tan pobre que pensé que nunca nos enviarían Seeds. Podremos hacer realidad muchas cosas que soñábamos. ¡Estoy entusiasmada!
- ...Volveré con los demás. – dice Squall.
- Vale. Yo también voy... ¿Él ha venido? ¿Seifer? – pregunta la chica.
- No, Seifer no es Seed. – contesta Squall.
- ...Aún no te he dicho mi nombre: Rinoa, ¡mucho gusto! – esta vez Squall si que coge la mano que le tienden. – De modo que los Seed sabéis bailar. – dice sonriendo.
- Puede ser necesario para infiltrarse en una fiesta para aproximarse al blanco. Un Seed nunca sabe a que tipo de misión le puede tocar. Por eso debemos adquirir cualquier habilidad que le pueda ser útil. – suelta Squall.
- ¿Así que loaseis por trabajo? ¡Qué lástima! – dice Rinoa soltando un suspiro. En ese instante entra un perro en la habitación, tiene el pelo negro en la parte superior, las patas marrones claras y en la parte inferior, incluyendo la cara, es de color blanco. – Te presentaré a mi compañero. – dice agachándose. – Se llama Angelo, es un perro fabuloso, ¿no me crees? – y explica a Squall que Angelo es tan inteligente que acude a ayudarla cuando esta en problemas y ayuda incluso en los combates y que con las revistas Hocico es capaz de enseñar al perro nuevas habilidades siempre y cuando pasen el tiempo juntos aprendiendo. - ¿Lo ves? – dice finalmente Rinoa y se agacha y acaricia a Angelo. – Quédate aquí y pórtate bien. Te veo después.
Los dos salen al pasillo y vuelven a la entrada donde presenta a Zell y Selphie, luego todos entran en otra sala. Allí hay una especie de maqueta de trenes y unos tablones con papeles, fotos y recortes de revistas.
- El plan que tenemos en mente es de una importancia trascendental. Hemos conseguido información confidencial de Galbadia. – comienza Zone.
- Ezo fue trabajo mío. – añade Watts.
- Nos hemos enterado de que un alto funcionario de Galbadia va a Timber. – continua Zone.
- Alto... Altísimo. – vuelve a añadir Watts.
- Nada menos que el Presidente de Galbadia, el temido y odiado Vinzel Deling. – desvela Zone.
- Ez un malvado y un tirano. No lo quieren ni en Galbadia. Ez prezidente zolo de nombre. – añade, de nuevo, Watts.
- Deling viajará de la capital de Galbadia a Timber en un tren especial. – interviene Rinoa.
- Nuestro plan es... – comienza Zone.
- ¡Dispararle al tren con un bazoka y hacerlo papilla! – grita ilusionada Selphie.
- No, no, no. – dice asustado Zone.
- ¿Entonces qué? ¡Habla ya, tío! – dice nervioso Zell.
- Os lo explicaré primero con la maqueta. – dice Rinoa. – En la vía superior tenemos el vagón amarillo, que es el vagón guarida. El azul es el vagón réplica, imita al del presidente. En la vía de abajo, de izquierda a derecha están: el vagón cabeza, seguido del vagón de guardia 1. El rojo es el vagón del presidente y el último es el vagón de guardia 2, por ahí abordaremos el tren objetivo. – tomo aire y continuó. – Nuestro objetivo es reemplazar el vagón del presidente por el vagón réplica y huir con el vagón guarida llevándonos el vagón del presidente con él dentro. Actuaremos en dos puntos de desvío por donde pasa el tren especial antes de llegar a Timber. La operación tiene siete pasos: Uno, alcanzar el vagón guardia 2, para ellos saltaremos desde el vagón réplica. Dos, trasladarse con cautela sobre el vagón de guardia 2 ya que tiene sensores para descubrir intrusos. Tres, atravesar el vagón del presidente con tranquilidad, ya que no tiene sensores. Cuatro, desenganchar el vagón de vigilancia 1 antes de primer punto de desvío. Cinco, insertar el vagón réplica y el vagón guarida. Seis, desenganchar el vagón de guardia 2, que será casi igual que el primero. Siete, huida con el vagón guarida y el vagón del presidente. Después volver al vagón guarida y prepararnos para ir a ver al presidente. – y añadió. – Solo tendremos cinco minutos, sino nuestro tren chocará con el tren del presidente. – luego vieron una representación de la operación con las maquetas.
- Hay doz tipoz de zenzores. – comienza Watts. – Acuztico y térmico. Funcionan de diztinta manera. El acuztico cuando andaz o correz y lo lleva el guardia de uniforme azul. El térmico funciona cuando eztaz parado y lo lleva el guardia de uniforme rojo.
- Para desenganchar los vagones de guardia 1 y 2 necesitas unos códigos, esos te los proporcionaré yo. Se trata de una serie numérica codificada. Por eso has de recordar la correspondencia entre número y código. El uno es un circulo, el dos una equis, el tres un cuadrado y el cuatro un triangulo. Tienes cinco segundos para introducir el código o se modificará y habrá que empezar desde el principio. Si te equivocas ocurrirá lo mismo. – concluye Rinoa. Si está todo claro nos pondremos en marcha.
Squall asiente y mientras comienza a trepar al techo del vagón no se podía imaginar que las cosas fueran a salir tan sencillas como las habían explicado en la sala. Saltar al tren fue sencillo, solo tuvieron que esterar a que los trenes se acercaran lo suficiente los unos a los otros. Además algo extraño pasó, a pesar de los nervios y de olvidarse de casi todo: los sensores no funcionaron en el primer vagón por lo que pasó corriendo. Luego a la hora de meter los códigos no cometió ningún error, solo tuvo que dejarlo una vez porque los guardias del interior del vagón se acercaban a donde se había descolgado con el cable para llegar al panel donde introducía los códigos. Además fue impresionante ver desde el techo de uno de los vagones como el tren de los Búhos del Bosque aceleraba para introducirse en el hueco creado al desengancharse los trenes y frenaba suavemente para engancharse de nuevo. Luego cruzaron de nuevo los techos y se volvió a descolgar, esta vez fue más complicado pues eran cinco códigos los que había que poner y más guardias se asomaban y tuvo que subir más veces, mientras metía los códigos sudaba para no equivocarse a la hora de introducir los códigos, pues el tiempo se les echaba encima. Pero finalmente lo consiguió y subió corriendo y saltó al techo del vagón guarida y descendió de él, donde se encontró con los demás.
- Al fin a llegado la hora de enfrentarse a Deling. – dijo Zone.
- ¡Ni un fallo! ¡Bravo! ¡Mi héroe! – dice Watts.
- Bueno, vamos. – dice Rinoa. Y entran los cuatro.
Encuentran a Deling sentado en un sofá, dándoles la espalda. Rinoa se acerca a él.
- Presidente Deling... obedezca... no se resista... y no saldrá herido... – dice la chica.
- ¿Y si me resisto? ¿Qué se supone que ocurrirá? ¿Eh, preciosa? – dice el Presidente Deling. Rinoa retrocede asustada.
- ¿Qué ocurre? – pregunta Squall.
- Lo siento, muchachos. No soy el presidente, soy lo que quizá llamaríais un doble. Sabíamos que en Timber había un movimiento de resistencia. Pero si habéis caído tan fácilmente en nuestra pequeña trampa, parece que vuestra organización no es tan gran cosa. – dice el doble.
- ¿Qué no es gran cosa? – dice indignada Rinoa
- Oye, me he cansado de estar sentado tanto tiempo prec...CIO...sa. ¿QuE PensaBaIS HaCeR CONmigO si ME ReSiSTia? QuiERo SaBeRLO. Lo QuE HabeIS HeChO es UNA AfREntA a Mi BeNEFactoR, eL PResiDENte. No SaLdReIs CoN vIdA dE eStA BaTaLla. – dice el doble mientras da convulsiones al moverse e intenta golpear a Rinoa.
Squall, Zell y Selphie se dedican a atacarlo y a usar magia, sobre todo de fuego y consiguen acabar con el doble que se retuerce y parece deshacerse, derretirse y hundirse en el suelo, pero surge un monstruo en el mismo punto en el que se hunde el doble, es la auténtica forma de doble. Un ser que parece un esqueleto con algo de carne de color blanco, la parte izquierda de su cuerpo está hinchada y ocupa el triple de su cuerpo y, mientras que el doble simplemente daba bocados, este ser golpea con sus enemigos con su enorme mano y les lanza su aliento que provoca estados alterados: mudez (incapacidad de realizar ataques especiales, magias o llamar a los G. F.) a Squall, ceguera a Selphie (falla muchos golpes físicos ya que no ve bien y no acierta a golpear a su enemigo) y el estado zombi a Zell (en principio no muy malo, salvo porque no puede ser curado ya que las pociones de cura o las magias le provocan daño). Ante esta situación Squall tiene que recurrir a las estocadas y balas de su sable-pistola, Selphie a las magias o a Igfrit, el G. F. que lleva enlazado, y que resulta ser el que más daño le provoca y Zell a lo que quiera, pero viendo que sus puñetazos y patadas casi no le dañan y que no tiene muchas magias piro, usa A Quetzal. El monstruo acaba muriendo y ellos vuelven a la sala de reuniones.
- ¡Esto es jugar sucio! ¡Un presidente falso! – grita indignado Zone.
- ¡Qué rabia que nos hayan enfadado tan fácilmente! – se queja Rinoa.
- Traigo información y de la buena. – dice Watts entrado en la sala. – Me he enterado del objetivo del prezidente. Paeze que ze dirige a la emisora. Hay un montón de zoldadoz de guardia.
- ¿ A la emisora? ¿Por qué viene aquí? ¿Por qué no transmitir desde Galbadia? – se pregunta a Rinoa, aunque lo hace en alto.
- Oye jefe... – interviene Selphie. - ¿Tendrá algo que ver con la Torre de Transmisión de Dollet?
- ¿De que hablas? – pregunta Zone.
Squall les habla de la invasión de Galbadia a Dollet y de la Torre de Transmisión que quería mantener Galbadia activada. También comente que se trata de una torre que transmite por aire.
- Ya veo. – comienza Zone. – Hasta ahora la única emisora capaz de transmitir por aire era la de Timber, el resto son de cable. Lo que quiere decir que ahora Galbadia puede transmitir a cualquier lugar, a los que no llega el cable, ahora llegarán por aire.
- ¿Qué querrá decir? ¿Qué será tan importante como para que quiera que llegue a todo el mundo? – vuelve a preguntarse en voz alta Rinoa.
- ¡Paz, amor y felicidad para todo el mundo! – grita ilusionada Selphie. Todos reaccionan negando con la cabeza.
- Será la primera transmisión por aire después de diecisiete años. – dice Zone.
- Diecisiete años... como me gustaría que la transmisión sea la independencia de Timber. – fantasea Rinoa. – Tenemos que pensar un plan. – y Zone, Watts y Rinoa se van a una esquina a cuchichear.
- ¿Cuándo terminamos nosotros? – pregunta en voz baja Zell a Squall. - ¿Por qué no les pides que te enseñen el contrato?
Squall se acerca a Rinoa y la pide el contrato. Ella asiente y le entrega un papel. Squall comienza a leerlo y Zell y Selphie se acercan a él.
“Por la presente se certifica un contrato entre el ‘Jardín’ de Balamb (‘A’) y los Búhos del Bosque (‘B’), relativo al envío de un equipo de Seed (‘C’). ‘A’ se compromete a poner a ‘C’ al servicio de ‘B’ de inmediato tras la firma de este contrato. ‘C’ debe de cumplir las órdenes que le importa ‘B’, incluso, pero no exclusivamente aquellas de índole militar. Previo aviso a ‘A’, ‘B’estará capacitado para enviar a ‘C’...”
- No entiendo ni jota, macho. – dice Zell.
- ¡Me lo traduces, porfá! – pide Selphie.
- Es un poco confuso, ¿no? – interrumpe Rinoa. – Le dije que no entendía nada y me dio otra hoja. Muy amable, el señor Kramer.
- ¿A ver? – dice Selphie.
“Estimados Búhos del Bosque.
Vuestro contrato por el envió de Seeds tendrá validad hasta que Timber logre la independencia. Espero que nuestros muchachos sean útiles. Dada la singularidad de este contrato no podremos hacer reemplazos si se producen bajas. Os ruego que mantengáis nuestro acuerdo en secreto.
Director Cid Kramer, ‘Jardín’ de Balamb.”
- ¿Hasta la independencia de Timber? – suelta sorprendido Zell.
- Nuestro director... Habla en serio. – dice Selphie.
- Sois profesionales ¡No os quejéis! – dije Rinoa. – ¿Quien nos acompañará a la emisora? – pregunta a Squall. _________________
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Sefirot
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Publicado: 04 Sep 2006 1:33 pm
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LA EMISORA. HACIA EL JARDIN DE GALBADIA
Finalmente deciden ir Zell, Rinoa y Squall como grupo principal, Selphie iría en la retaguardia, saldría más tarde que ellos y si había algún problema aparecería para ayudarles. Mientras que el tren regresa a Timber se preparan: aseguran que sus armas están en buen estado, se reparten los G. F., magias y habilidades. Una vez que llegan bajan los tres y Watts se despide de ellos diciendo:
- La emizora ze ve detráz del edificio de Timber Maniacz. Tenéiz que ir en eza dirección y señala a la derecha. Pero luego no me digáiz que yendo en eza dirección oz habéiz dado de cabeza contra una pared.
- ¿Qué estás haciendo? – grita Zone desde el tren. – La ciudad está llena de soldados de Galbadia.
- La ciudad está llena de zoldadoz de Galbadia. – repite Watts mientras que el tren comienza a arrancar. – Parece que el hotel ezta repleto de soldadoz de Galbadia, cuando ezte canzado bebe ‘Lágrimaz de Búho’, pídezelaz al anciano que vive al final de la ciudad. – luego sale corriendo detrás del tren gritando que se detenga y que no lo dejen allí.
Habían llegado a Timber por el mismo lugar por el que habían ido. Continuaron en primer lugar por el camino recto, llegan a un puente bajo el que se ven las vías de tren, ningún tren se mueve.
- Parece que los trenes no pasan . – dice Rinoa asomándose a las vías. – Por aquí pasan las vías urbanas, siempre se ven trenes yendo y viniendo... Me encanta el paisaje, ¿sabes? – dice mirando a Squall que no hace ni dice nada y deciden continuar el camino.
Allí ven el hotel y entran dentro y la recepcionista asegura que esta lleno, pero también que gracias a ellos podrán ser eliminados. Salen a la calle donde gente les muestra su apoyo y al de la resistencia. Continúan en esa dirección y ven a unos soldados de Galbadia discutiendo con guardias de la ciudad. Deciden intervenir, más que nada porque Rinoa se adelanta. Vencer a los soldados resulta muy simple, solo usan sus armas: sable-pistola, puños y una especie de ballesta con proyectil retornable, que el lo que usa Rinoa como arma. Pero no pueden continuar por allí, además se trata de la salida de la ciudad. Dan la vuelta y vuelven a donde habían llegado. Allí ven las tiendas y en una de ella comprar las revistas Hocicos 3 y 4. Luego van a la izquierda y encuentran el edificio de Timber Maniacs. Allí, a parte de revistas solo encuentran a un redactor que se queja del tiempo perdido y lo poco que tiene que ver su presente con lo que había deseado y soñado cuando era joven.
A la puerta del edificio encuentran a un joven que les asegura que para llegar a la emisora antiguamente se podía pasar por un callejón, pero que construyeron un bar que bloqueaba el paso y que se pasen por la casa de al lado. Ellos obedecen y al entrar una mujer que cocina les dice que suban a ver por la ventana, a su lado una choca joven colabora en la cocina. Al subir al segundo piso y asomarse por la ventana ven el callejón y una puerta saliendo de un edificio. Al intentar irse uno de los niños que ocupan el cuarto en el que están intenta cobrarlos 10 gils, en ese instante sube la madre, la mujer que cocinaba abajo y le da unos cachetes al niño por intentar cobrarlos. Ellos bajan y salen, van hacia la derecha de nuevo y ven unas escaleras que bajan. Así llegan al bar protegido por otros dos soldados a los que derrotan tan solo con sus armas, de nuevo. Una vez dentro del bar un hombre esta apoyado en la puerta que da al callejón, esta borracho y se queja de la resistencia de Timber, ya que a él, un viajero de Dollet, le han atacado los soldados por equivocación. Según les dice el dueño del bar y otros clientes no hay manera de quitarlo de allí. Squall también se propone retirarlo y para ello, en lugar de usar la fuerza y crear tensiones con los habitantes de Timber, invita al hombre a una copa de vino Leiga. El hombre accede a retirarse, aunque necesita ayuda. Al cruzar la puerta Squall explica que hay que ser observador y había reconocido el vino que bebía por el color de la etiqueta y el olor dulzón que despedía.
Continúan el camino, y comienzan a subir las escaleras hacia la emisora, por el camino ven una enorme pantalla con un montón de líneas rojas.
- ¡Ey! ¡Una pantalla gigante! – exclama Zell.
- Está todo borroso. ¿Por qué será? – pregunta Rinoa.
- Casi todas las frecuencias están plagadas de interferencias. Si quieren transmitir tendrán que anularlas. – contesta Squall.
- Eso es lo mismo que iba a decir yo. – añade Zell para continuar con la conversación pero aparece Watts subiendo la escalera.
- El prezidente ha entrado en el eztudio. El lugar ezta infeztado de zoldadoz. Ez impozible entrar. – dice Watts y se va.
- No podemos entrar. – comienza Rinoa. – Cambiamos nuestros planes, cuando el presidente se haya marchado entraremos y lanzaremos nuestro propio mensaje. Tendrá menos impacto pero no hay más remedio. Si entramos ahora nos harán papilla. – una vez que han escuchado sus palabras Squall y Zell se miran y asienten.
- No te preocupes por nosotros. Obedeceremos tus órdenes y lucharemos contra tus enemigos. Ese es nuestro trabajo. – dice Squall.
- Si nos dices que ataquemos, atacaremos. Aunque vayamos a una derrota segura. – añade Zell.
- Dais pena... ¿Ese es vuestro trabajo? ¿Obedecer órdenes? Debe ser muy cómodo vivir haciendo lo que te digan que hagas. – dice Rinoa.
- Puedes decir lo que se te antoje. Nosotros seguimos trabajando a vuestras órdenes. – dice Squall. – Aunque no creo que consigáis nada.
- ¿Cómo? Si tienes algo que decir, dilo. – salta Rinoa.
- Vale. Tú me lo has pedido. ¿Vuestra... organización... va en serio? – Rinoa asiente y Squall encadena las palabras mientras se aproxima lentamente a ella. – Hacéis planes sentados como si fuerais unos niños. Después los cambiáis como si nada y no podéis decidir nada sin nuestra opinión. No es fácil trabajar para una pandilla de aficionados, ¿sabes? – termina Squall.
- Te has pasado tío. – dice Zell.
- No, para nada. – dice Squall.
- Que desilusión. – dice Rinoa. – Estaba equivocada. Pensé que cuando llegaran los Seed todo iría viento en popa. Pero no es tan fácil. Vosotros trabajáis por dinero. No puedo pretender que seáis nuestros compañeros. Plan suspendido de momento, si tratamos de entrar nos harán papilla. ¿De verdad crees que nuestro movimiento es un juego de niños? – Squall no contesta. – Para nosotros es algo muy serio. Nos jugamos la vida. – Rinoa se va bajando las escaleras por las que habían subido.
En ese instante llega Selphie que ve como la muchacha baja con cara triste y de pocos amigos. Cuando se reúne con Squall y Zell prefiere no preguntar lo que ha pasado, además, la pantalla deja de mostrar líneas rojas sino una especie sala con cortinas rojas y amarillas y dos banderas negras en cuyo centro hay tras triángulos rectángulos intentando formar un circulo, es el estandarte de Galbadia, entre ambas banderas hay un estrado con un montón de micrófonos. Se escucha a una voz decir cosas sin sentido mientras prueba los micrófono. Después ven a un hombre rubio de pelo corto y engominado, trajeado, subir al estrado y comienza a decir:
- Te... televidentes de todo el mundo. ¿Les llega la señal? ¿Les llega la voz? – preguntado no se sabe muy bien a quien. – Esta transmisión no les llega por cable... ¡Les llega por aire señores y señoras! ¡La primera transmisión por aire en dieciséis años! – gira la cabeza y asiente. – Les ruego que me disculpen, me he dejado llevar por la emoción. Hoy, aquí, por este medio, dirigirá unas palabras al mundo nuestro guía, nuestro adalid, Vinzer Deling , presidente vitalicio de Galbadia. Presidente Deling. El micrófono es suyo– el hombre rubio se retira y llega otro hombre con pelo negro engominado hacia atrás, bigote, trajeado bajo el cual se dibuja una clara barriga.
- Ciudadanos del mundo. Yo, el presidente Deling, presidente vitalicio de Galbadia, me dirijo hoy a ustedes con un propósito: poner fin a la guerra... a todas las guerras. – comienza el hombre
- ¡Lo veis! – grita Selphie. – Yo tenía razón. Es una declaración de paz y amistad.
- No obstante, es un hecho que entre Galbadia y otras naciones existen latentemente problemas que requieren una solución. A tal fin, he resuelto establecer un diálogo con los dirigente de estas naciones. Lo haré a través de un representante, una embajadora que hoy deseo presentar ante los líderes y los pueblos del mundo. – continua el presidente.
- ¡Hey, hey! – suelta Zell. - ¿Tanto rollo para presentar a una embajadora?
- Se trata de una bruja. – continua el presidente.
- ¿Una bruja? – dice en voz alta Squall que se gira para pensar.
- ¡AAAH! – grita Selphie.
Squall se gira hacia la pantalla mientras que Zell grita:
- ¡Seifer!
Todos pueden ver como en el estudio, delante del presidente entra Seifer que reduce a un par de soldados que se acercan. Luego va hacia el presidente con su sable-pistola alzado, más soldados entran y por ello Seifer se pone a la espalda del presidente sujetándole con su sable-pistola que se lo pone a la altura del cuello. Otra persona entra en escena, una mujer: Quistis Trepe.
- ¡Instructora Trepe! – grita Zell
- Manteneros apartados. – dice Quistis a los soldados que se acercan.
- ¿Qué hacemos Squall? – pregunta Zell.
- No veis que lo único que conseguís es excitarlo más. – dice Quistis a los soldados de Galbadia que han desenfundado sus armas.
- Estamos bajo las órdenes de los Búhos del Bosque. No tenemos nada que ver con esto. – dice Squall con cierta rabia.
- Equipo de Timber. – dice Quistis mirando a la cámara que ha quedado en el suelo por tanto jaleo. – Si me escucháis, venir de inmediato. Estamos autorizados para intervenir y os necesito aquí. – la imagen desaparece de la pantalla.
- ¡Squall! – gritan a la vez Zell y Selphie.
- ¡Vamos! – grita este sonriendo mientras que se pone en marcha.
Terminan de subir las escaleras y luego corren por un largo pasillo y por el interior de la emisora hasta que llegan a la sala donde estaban retransmitiendo. No encuentran ningún problema por el camino, por lo que llegan enseguida.
- Hay que detenerlo. – dice Quistis al verlo llegar.
- ¿Qué estas haciendo? – pregunta Squall a Seifer.
- ¿Es que estás ciego? ¿Es que no ves lo que pretende hacer este tío? – responde este.
- Pues... – comienza a decir Squall mientras que otras ideas pasan por su cabeza, relacionadas a la llegada de Seifer, a la relación de este con Rinoa.
- Ah, ya sé. – comienza Zell. – Lo que pasa es que tú y Rinoa... – intenta expresar lo que pasa por la cabeza de Squall ante la sorpresa de este, por suerte es el propio Seifer el que lo detiene gritando:
- ¡Calla, gallina!
- Ha huido de la cámara de castigo hiriendo a varios por el camino. – dice Quistis a Squall.
- ¡Eres un imbecíl! – grita Zell como respuesta.
- ¡Cierra la boca! – grita Squall a Zell. Muchas cosas pasan por su cabeza: ¿qué le lleva a Seifer a actuar así? Puede ser loco, egoísta, ambicioso, pero no actuaría así por nada. ¿Es por Rinoa? ¿Es por el presidente?...
- Entonces tenemos que llevarlo de vuelta al ‘jardín’, ¿no? – pregunta Zell a Quistis.
- De modo que sois de un ‘jardín’. – dice el presidente, mientras que Zell se tapa la boca y abre mucho la boca. – Si me pasara algo el ejercito de Galbadia se lanzaría en pleno a la destrucción de los ‘jardínes’.
- La cosa se complica. – dice Seifer. - ¿Y por culpa de quien? – pregunta mirando a Zell. – Haber si podéis solucionar esto instructora y jefe del equipo. – comienza a retroceder lentamente seguido por Quistis, escapa de la sala por un salida lateral. Squall y los demás los siguen lentamente.
Al pasar a la otra sala Seifer nota algo extraño de repente.
- ¿Qué pasa? – pregunta.
El aire se ha vuelto asfixiante, más pesado, la atmósfera a cambiado y parece que se a teñido de un color morado. De una pared aparece una silueta de mujer con un vestido morado que le cubre todo el cuerpo, incluso brazos y manos cuyos dedos son más largos de lo normal. Tiene el pelo negro largo que cubre toda su espalda y una mascara roja en forma de pico sin agujeros para ojos y boca.
- Pobre muchacho. – dice la figura.
- No te acerques. – dice Seifer apretando más el cuello del presidente.
- Pobre muchacho confundido. Ahora debes decidir, seguir el camino de la violencia o de la sumisión. – dice mientras alza los brazos y su cuerpo parece brillar.
- ¡Alto ahí! – rita Seifer. En es momento llega Quistis, la figura de morado baja los brazos y la luz rodea Quistis, esta cae de rodillas.
- En niño en ti pide violencia, el adulto en ti busca sumisión. Tú no sabes cual de las dos voces escuchar. Tú cabeza pide ayuda, estas desesperado y deseas que alguien te rescate. – continua la mujer.
- ¡Calla! – vuelve a gritar Seifer. Squall, Zell y Selphie también entran en la sala, la figura femenina alza su mano y una especie de luces moradas pasan por el lado de los Seeds y también acaban en el suelo.
- No debes avergüénzate de pedir ayuda. Si eres apenas un niño. – añade la mujer tras la mascara.
- Yo no soy... – comienza a decir Seifer.
- ¿No me digas que ya no eres un niño? – pregunta la figura.
- No lo soy. – contesta Seifer más tranquilo.
- Entonces di adiós a tu infancia para siempre. – y como obedeciendo otra orden secreta Seifer suelta al presidente y se acerca a la figura, luego se gira y atraviesa la pared por donde antes apareció la mujer, luego ella le sigue.
Todo vuelve a la normalidad, todos pueden moverse y esa atmósfera extraña desaparece. Rinoa aparece por otro lado de esa sala.
- ¿Dónde está Seifer? Lo vi por la televisión. – dice Rinoa.
- ¿Quién sabe? – dice Squall.
- Tratándose de él debe estar bien. ¿No crees? – pregunta Rinoa. Nadie contesta y salen de allí.
Bajan al pie de la escalera y Rinoa añade:
- Han encontrado nuestra guarida y está echa pedazos.
- ¿Y los demás? – pregunta alarmada Selphie.
- No te preocupes, saben esconderse. – dice riéndose Rinoa. Tenemos que salir de Timber, por un tiempo. – dice más seria. – Llévame a un lugar seguro. ¡Es una orden soldado! ¡Una orden de cliente! – dice mirando a Squall e imitando una voz de un militar.
- Entendido... – dice Squall.
Pasan el callejón y entran en el bar. Allí encuentran a la mujer que vive en la casa de al lado de Timber Maniacs y les ofrece su casa. Una vez allí Rinoa la pide mil y una vez gracias. Y la mujer sale de la casa a vigilar y ante la cara de todos Rinoa dice:
- Es la jefa de los Zorros del Bosque. Aquí todos pertenecen a un grupo de resistencia. Solo el nuestro permanece activo, pero todos nos apoyan y ayudan alguna vez.
- Hay una cosa que no m explico. – dice Selphie. - ¿A qué ha venido Seifer?
- Creo que vino en ayuda de nuestro movimiento. Yo le había hablado de los Búhos del Bosque. Por eso no quiero que habléis mal de él. – concluye mirando a Squall y este se encoge de hombros.
- ¡Hay alguien en casa! – escuchan gritar a una voz grave en la calle.
- ¡Deja de gritar! – escuchar decir a la dueña de casa. – Hay niños pequeños. Así que nada de violencia.
En ese instante baja la muchacha que ayudara a la mujer a cocinar.
- Al segundo piso, rápido. – susurra la muchacha.
- ¿Tu madre se las puede arreglar sola? – pregunta Rinoa.
- No te preocupes. Dicen que hace años dejo fuera de combate a tres soldados. A uno de un golpe, a otro con su arte culinario y al tercero con sus encantos femeninos. – contesta la muchacha.
- Lo de sus encantos femeninos debe de ser una historia inventada por ella. – comente Selphie.
Suben al piso superior y Quistis les explica lo ocurrido:
- Seifer... Cuando supo que os enviaban a vosotros tres solo se puso furioso. Dijo que bien podríais tener que enfrentaros a todo el ejercito de Galbadia. Que no podía creer que solo hubieran asignado a tres Seeds a una misión así. Después dijo: yo me voy a Timber por las buenas o por las malas. No pensé que hablara en serio – a Squall le parece increíble que Quistis crea que le conoce a él tan bien y que conozca tan poco a Seifer. – ¿Qué será de él?
- Puede que este muerto. – comenta Squall.
- ¡Y lo dices así de fresco! Pobre Seifer... – dice Rinoa, a Squall se le escapa una sonrisa por la forma de actuar de Squall. - ¡De que te ríes! – le grita y se aparta de él.
- Squall, ¿por qué crees que esta muerto? – pregunta Selphie.
- El presidente de Galbadia se asoció con la bruja. – en ese instante se den todos cuentas, esa mujer con esos poderes mágicos solo podía ser la bruja. – Y Seifer atacó al presidente, no me extrañaría que lo hubiesen eliminado de inmediato. – concluye Squall
- Tienes razón, pero espero que siga con vida. – dice Rinoa.
- Es mejor no hacerse ilusiones. – dice Squall. – Así uno puede aceptar lo peor sin sufrir más de la cuenta. – Rinoa se cruza de brazos. – Pero si prefieres hacerte ilusiones, allá tú. No es asunto mío.
- ¡Que frío eres! – grita Rinoa. - ¿Es que no tienes corazón?
- Así soy, que le voy a hacer. – contesta Squall.
- Los soldados se han retirado, pero hay tropas estacionarias. – dice la dueña de la casa entrando en la habitación. – Será mejor que salgáis de la ciudad.
Todos bajan a la primera planta, antes de salir Rinoa se detiene y mira a Squall, que es el último en abandonar la planta. Discuten sobre lo que deben hacer y finalmente Quistis pregunta a Squall:
- ¿Qué piensas hacer? No basta con salir de la ciudad.
- ¿Tienes alguna idea? – pregunta ya algo mosqueado con todos.
- Protocolo del ‘jardín’. Artículo 8. Clausura 7. – dice Quistis como si fuera una máquina.
Squall repasa mentalmente... En caso de emergencia y existiendo la imposibilidad de regresar al ‘jardín’ de Balamb, dirigirse al ‘jardín’ más cercano.
- Hay que ir al ‘jardín’ más cercano. – dice Squall.
- ¡Exacto! En nuestro caso es el ‘jardín’ de Galbadia. – dice Quistis.
- Hay un tren lleva allí. Hay que bajarse en la estación de ‘Jardín Este’. – dice Rinoa.
- Y luego atravesar el bosque que se encuentra al oeste de la parada. – añade Quistis. – He estado allí muchas veces. – explica.
- De modo que este es el plan. – dice Squall. – saldremos de Timber el tren hacia el ‘jardín’ de Galbadia.
Salen de la casa despidiéndose de todos. Por la ciudad les dan ánimos y les dicen que Zone y Watts les están buscando. Llegan a la escalera que llevaba al bar y encuentran a un anciano que se acerca a ellos y les dice:
- Soy Zone. Vais a tomar el tren que lleva al ‘jardín’ de Galbadia. ¿Sabéis que no quedan billetes?
- Da igual. Nos colaremos en él aunque tengamos que usar la fuerza. – dice Squall.
- No, no. No arméis jaleo. No es necesario. Tengo entradas para todos. – dice Zone y les entrega las entradas.
- Recuerda que volveremos a vernos. – dice Rinoa. – Debes de seguir con vida hasta entonces. Hasta que logremos la independencia de Timber.
- Lo sé, lo sé. – dice Zone.
Siguen de frente, pasan un túnel, luego suben las escaleras y entran en una casa, resulta la del anciano que tiene las ‘Lágrimas de Búho’. El anciano asegura que solo es agua de un manantial, pero ellos se encuentran perfectamente tras beberla. Luego cruzan un puente bajo el que pasa las vías del tren y llegan en el anden justo cuando una voz dice por megafonía.
- Último tren con dirección a Dollet, parando en la estación de jardín Este va a efectuar su salida.
Suben en el tren y por megafonía interna repiten lo mismo, el tren arranca y el puente por el que cruzaron antes se levanta. En el interior conversan pero poco, ya que el trayecto no es muy largo. Bueno, consiguen conversar cuando Selphie deja de gritar que abra la puerta del pasillo.
- Fue una suerte coger el tren. – dice Squall.
- Y todo gracias a Zone. – dice Quistis. – Debemos agradecérselo. – añade.
- Le gustan las revistas verdes. – suelta Rinoa.
- Tomaré nota... – dice Quistis.
El tren se detiene en la estación del Jardín Este. No es más que una plataforma en medio de la nada. Por lo menos localizan el bosque fácilmente, pero en el camino, que es corto, encuentran muchos monstruos, unos con aspecto de lagartos que se arrastran con cabeza que imita a la humana y una especie de brazos con cabeza de serpiente y unas aves de color azul y cuatro alas. _________________
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1571 Promedio por Día: 1.16
Ubicación: FanZone
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Publicado: 05 Sep 2006 12:45 am
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Bueno, los que no hayan jugado al FFVIII kizá no hayan pillado algo (levanto la mano) pero bueno, esta bastante bien.
Continualo  _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”.
¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
FanFics publicados:
Los Viajes del Trío
Los Hijos de la Organización
Las Cronicas de KHManiacs
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Unam
Shadow Ball


Registrado: 12 Oct 2005 Mensajes: 199 Promedio por Día: 0.18
Ubicación: I love you Zexy !!!! :3
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Publicado: 05 Sep 2006 3:16 pm
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estaré muy pendiente de la publicación, mayormente porque me he pasado cuatro veces el FFVIII y me encanta. un saludo...
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ladyyuna
Shadow Soldier


Registrado: 07 Sep 2006 Mensajes: 99 Promedio por Día: 0.12
Ubicación: con mi Felmo ^.^
Mujer

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Publicado: 08 Sep 2006 12:05 am
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muy bueno tu relato pero en la parte donde rinoa se presenta olvidaste mencionar que rinoa sale de la avitacion y agitada regresa diciendo - lo siento no me eh presentado mi nombre es rinoa- eso fue lo que olvidaste y talvez eso pueda perder a alguien que no lo aya jugado .
Si necesitas recordar algo no dudes en preguntarme xDD tambien para los que no hayan jugado ya el ffviii como tu dark sephirot jeje  _________________
<-- amo mi firma *¬*
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ladyyuna
Shadow Soldier


Registrado: 07 Sep 2006 Mensajes: 99 Promedio por Día: 0.12
Ubicación: con mi Felmo ^.^
Mujer

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Publicado: 08 Sep 2006 12:06 am | | | | |